jueves, 15 de septiembre de 2016

HOY HE TENIDO UN MOMENTO PARA LA REFLEXIÓN

Hay momentos, que ciertos hechos, a veces cotidianos, provocan una chispa en tu mente, que te hacen reflexionar. Sí solo a veces.

El vivir actual no te proporciona los momentos idóneos para ello, demasiada información para digerir, demasiadas preocupaciones, demasiados entretenimientos, demasiadas cosas en el alma, que es mejor no remover. Miedos, vergüenzas, fallos, incomprensiones, odios, olvidos, impotencias, mentiras… Cosas, que por lo que pesan, sabemos que ahí están, pero que es mejor no despertar, nos complicarían la existencia un poco más.
Hoy he tenido un momento para la reflexión.
Tras comprobar los mensajes en el móvil, las llamadas perdidas, ver y borrar los correos electrónicos recibidos por el ordenador, la mayoría publicidad –algún día… Algún día, me dedicaré a darle al apartado “no me manden más”-, comprobar si me leen, cuantos y de donde son y...  si la moral está un poco decaída, mirar si hay alguna película interesante que poder bajar, para amenizar la noche.
Recordando la “entrada” anterior, pensé que muchos de “nosotros”, bien por la edad o por nuestra salud, estamos en “Tiempo de descuento”, que apenas tenemos noticias y mucho menos nos vemos. Los hallazgos de la Electrónica, a la postre, solamente sirven para mantenernos en casa. ¡No! No voy andar las calles cazando pokemons, por si usted pensaba rebatirme con ese ejemplo.
La comunicación vía Internet, posee cosas buenas, cosas maravillosas. Tenemos toda la información y el contacto con todo el planeta, pero también sus cosas malas, cierto que podemos comunicarnos e incluso vernos, por mucha que sea la distancia  que nos separe, pero esa misma tecnología está relegando paulatinamente, la relación física, la de “en persona”, la de tener que personarse, para tocar, oler, sentir… ¿Qué es, el amor virtual? Sí lo sé, pero eso es otra cosa. ¿Dónde están los besos, las caricias?
Nos vemos poco. Creo y os propongo, que ahora que aún estamos a tiempo, quedemos, busquemos un restaurante, cenemos y por un rato nos sintamos y respiremos, compartamos el mismo aíre. Nos abracemos, choquemos las manos e incluso nos digamos, estás muy bien sin PhotoShop.
Estaría bien, vernos una vez más.

¿Te apuntas a cenar conmigo una noche de estas?