domingo, 21 de agosto de 2016

OPORTO, LAS CUESTAS Y HARRY POTTER

Estas entradas esporádicas sobre ciudades, no pretendo que se tomen como guías ni nada parecido, pues guías y algunas muy buenas, las hay en Internet. Mi idea es más sencilla, solamente la de comentar, esas cosas que no se recogen habitualmente, a veces por su poco atractivo, otras por mero desconocimiento o por creer que no forman parte de la información turística. Su función es la de mostrar, lo que generalmente está asumido como, los lugares más importantes de las ciudades de las que tratan, presentándolas como la “séptima maravilla del mundo .
Espero que a alguien le vengan bien, estos pequeños detalles.

                   OPORTO, LA CUESTA ARRIBA Y UNO QUE NUNCA ESTUVO ALLÍ

                      Esta ocasión, les comentaré algunas particularidades ocultas, en las guías, publicidad e información oficial a disposición del visitante de la ciudad portuguesa de Oporto para los castellano hablantes y Porto, que sin mucho lugar a la duda, es el nombre correcto, pues así es como la llaman los portugueses, y ellos son de allí, y del que proviene el nombre del país.

Tras de las muchas calles en desnivel
A causa de esas manías, que padecían los “antiguos” de construir ciudades y fortalezas lo más alto posible, por aquello de no ponérselo fácil a los enemigos, Porto posee una de las mejores colecciones de calles empinadas, de auténtico vértigo, peligrosas, agotadoras, de penitencia … Factores, que se acrecentarán con la lluvia y las heladas del invierno, doblando más el peligro de resbalarse, sobre el pulido de los adoquines con las que están hechos el suelo de las aceras. El riesgo, me parece mayor al bajarlas que al subirlas. Como ejemplos las que te conducen hasta la Seo, la que desciende de la Torre de los Clérigos a la Plaza de la Libertad, Estación…

                                            Hay que estar en forma para transitar por esa montaña rusa. Aunque no es del todo necesario, siempre que vaya con tiempo suficiente, mínimo tres días para conocer lo esencial. Si es aficionado impenitente del arte fotográfico, no deje de usar los transportes turísticos, Porto no carece de ninguno, pues a los autobuses  descapotaos y los trencillos, se les unen un teleférico, que opera del otro lado del río, en Gaia donde también puede tomar los barcos que les llevan a ver los espectaculares puentes, que atraviesan el Duero. No puedo olvidar, un helicóptero que  le nuestra la ciudad desde el aire, desde donde puede tomar fotografías para dar envidia.  
Le recomiendo el uso de los transportes urbanos, los hay para ir a cualquier punto de interés, por supuesto existe una buena comunicación con el aeropuerto desde el centro. El 601 con dirección al aeropuerto, se puede coger cerca de donde se alza una escultura en bronce, que ostenta el título de “Amor de perdición”, difícil de admirar en otros lugares a causa de la actitud del hombre, un señor mayor que abraza a una bella y joven muchacha, mientras la mira libidinosamente. A sus espaldas se encuentra el edificio que acoge el Centro Fotográfico de Portugal.
Por cierto, en la zona del aeropuerto, puede encontrar hospedaje de buena calidad a mejor precio, que en los hoteles más cercanos  de al centro de la ciudad.  Completos los meses de verano, especialmente el de agosto, mes en el que no le aconsejo ir a causa del numero ingente de personas que se mueven por las calles.
 Regresando al tema de los hoteles, mi experiencia en uno de ellos,  fue buena y el autobús tiene la parada, tanto par ir como para volver, en la misma puerta.

Uno de los edificios en la plaza de la Libertad 
Todas las fachadas de los edificios de Porto son bellas, pese a la gran variedad de estilos diferentes que nos muestran sus calles. Edificios grandiosos como los de la Plaza de la Libertad, donde se ubica el de la Cámara Municipal y el e la Caixa General de Depósitos, por nombrar alguno.
No muy lejos de allí, si no tienes que trepar por una de las “calles rompepiernas” de las que hemos hablado, de lo contrario le parecerá eterno, podemos contemplar la de “la librería más bella del mundo”. De esta forma se le conocía mundialmente, a parte de por su nombre, Librería Lello & Irmâo  o por el de su fundador en 1896, Ernest Chandon. Si bien no estuvo ubicada siempre en el mismo lugar, donde hoy se encuentra es un edificio construido ex profeso para ella en 1906.
En la actualidad es más conocida como la de “Harry Potter”, no se sabe el por qué, ya que en ningún capítulo de la serie cinematográfica aparece. Se especula que su autora, J.K. Rowling, que vivió en Oporto durante un tiempo, usó su imagen para una que aparece en su narración.
Como mucho, esta es la única relación que la librería tendría con la Obra y las películas. No obstante, para entrar en la archifamosa librería, vayas a comprar un libro o solo a verla, has de pagar 3 euros. Por supuesto no se permite hacer fotografías. Así va la Literatura. Desconozco si la autora se lleva  parte de los ingresos que producen las visitas.
El pago, a mi manera de pensar excesivo, de tres euros no es óbice para que se formen largas colas para acceder al establecimiento, después de haber guardado otra para sacar la entrada en la acera de enfrente, en un llamativo kiosco. La gente que es buena y se lo cree todo.

Algo muy a tener en cuenta, mucho más si miramos fachadas de edificios, dada su gran peligrosidad, son lo que he llamado “tropezadores”, que no son otra cosa que objetos, situados en lugares estratégicos, con los que en algún momento te tropezarás. Lo que te ocurra, eso ya será achacable al grado de la mala fortuna que tengas.

A estos “tropezadores”, como bolas, barras, digamos “altos”, se le unen, una gran variedad de bordillos y los adoquines con los que están elaboradas, tanto las aceras como las calzadas. Sí, son bonitos y muy típicos de Portugal, pero suelen abandonar el lugar en el que fueron colocados, con mucha facilidad y mala leche.
Algunas muestras de "tropezaderos"

 
Pese a cuestas, tiques, colas, adoquines de mal asiento y moratones, Oporto es de obligada visita. La ciudad más bella del país. Hágame caso, si aún no la ha visitado, téngala en cuenta para su próximo viaje, le gustará, pero no se olvide que de vez en cuando tiene que mirar el suelo.
En otra ocasión, le contaré sobre cosas gastronómicas, de los “croquetones” por ejemplo, de las bodegas, de pastelessss… de Oporto y del Porto.