viernes, 18 de octubre de 2013

NO TODOS LOS RUMANOS SON ROMANIS PERO LOS QUE ESTÁN AQUÍ SI


           Decíamos en nuestro artículo anterior, con el que abríamos un Índice de problemas que aquejan a nuestra España, que somos indolentes, que no nos movemos ni viendo la situación económica, que nuestro vecino ya la esta sufriendo y que a este paso afectará a todos, incluso a nosotros, si es que no nos afecta ya.
Los últimos informes, cuentan que de 100 euros que ganamos, 36 son para el Estado, lo que supondrá que las cinco primeras nóminas mensuales serán para Hacienda. Soportamos más impuestos que el tabaco. Impuestos que junto a una pléyade con diferentes denominaciones, más el I.V.A., que se cobra absolutamente por todo y que en quién repercute plenamente es en el consumidor final, sin que desgrave ni lo más mínimo, por lo cual poco nos puede interesar que nos den factura por todo aquello que tenemos que pagar y ante la célebre amenaza de algunos profesionales: “Si le doy factura he de cobrarle el I.V.A.” –como si no lo hubiera integrado ya en el precio –. Esta es una forma fácil de generar “dinero negro”, que luego se lavará de diferentes formas, como por ejemplo la compra de loterías premiadas.
Esto se acabaría, con sólo desgravar en la declaración anual de la renta, el 1% del I.V.A abonado. Todos nos preocuparíamos de no sucumbir a cantos de sirenas, exigir nuestra factura o nuestro tique, y los que cobran liquidar con Hacienda lo que realmente les corresponde. A la postre, todos saldríamos ganando en este país que cuenta ya con doce millones de vecinos bajo el umbral de la pobreza.
Sin embargo, toda indolencia y la inactividad desaparecen cuando se tocar ciertos temas, como del que trataremos hoy: los Inmigrantes.
El mayor exponente lo encontramos en los romanís rumanos.
De Rumania y los rumanos, no hace mucho tiempo, apenas sabíamos cuatro cosas: Que de allí era el Conde Drácula, que era un país satélite de Rusia… y posiblemente, algunos, que el apellido de uno de sus presidentes era Ceaucescu. Dictador corrupto, que junto a su esposa, fue ejecutado en Diciembre de 1989.
Rumania, no es lo que se dice un país viejo, pues obtuvo su independencia en 1877, que le fue reconocida al año siguiente por la comunidad internacional.
Los gitanos, ó como son conocidos allí, romanís, sólo suponen el 2`5% de su población total. Un 2`5% que no se encontrarán ya en Rumanía, pues deben estar todos Aquí, en España. No obstante Rumania los sigue manteniendo en sus datos estadísticos. Se me ocurre que se deberá a la necesidad de tener que ir y venir cada cierto tiempo, por la cuestión del Permiso de Residencia, que solamente les permite estar una temporada en España legalmente. De esta forma, seis meses aquí y seis allí, pues casi como el don de la ubicuidad, su incursión en las dos estadísticas.

En España se conoce la existencia de 895.970, lo que supone la población más numerosa de inmigrantes, que en total suponen la nada despreciable cantidad de 5.717.040 –datos del pasado 2012 –  
Es de suponer, que de esos casi 900.000, no todos serán romanís, pero no podemos saber el número de no gitanos –desconozco  como se dirá payo en Romaní –, por la simple razón que la “etnia” no se declara. Ante lo cual se le otorga a los gitanos la totalidad de la cifra, ya que son estos a los que más se les ve, se hacen notar y más problemas causa en nuestras ciudades.
Fuentes del Ministerio de Interior Español, declaró que cerca del 10% de los rumanos que aquí residen, poseen antecedentes policiales. Pese a que entre ellos existe un considerable numero de criminales, la mayor parte se dedica a lo que se llama “pequeña delincuencia” –Pequeña pero habitual, pequeña pero constante, pequeña pero que suma– . Los delitos que suelen cometer estos inmigrantes son de seis tipos.
El principal se centra en el trafico ilegal de personas, parejo a este la prostitución. Este “negocio” es el que más rápido les reporta pingues beneficios a las mafias.
El segundo lugar lo ocupan las estafas bancarias a través de la clonación de tarjetas de crédito.
Detrás encontramos la mendicidad infantil, disminuidos psíquicos y adultos.
Delincuencia callejera, muy común en los lugares céntricos y en especial los más visitados por los turistas.
Asaltos a viviendas sin importarles si hay o no gente en su interior.
Robos con butrón a joyerías y establecimientos con mercancías de alto valor económico.
De esos cerca de 90.000, sólo están encarcelados 1.235. Esta cantidad sin embargo no les supone más que el tercer lugar entre la población reclusa extranjera en nuestro país. por delante, y con mucha diferencia, se encuentran los marroquíes con 4.387 reclusos y 1.891 colombianos. Tras los rumanos, 1.103 argelinos.
Estos rumanos no vienen en busca de un trabajo normal, de los que podemos llamar honrados y legales. No los veremos tras un mostrador de bar ni de charcutería, en labores agrícolas… Nos lo encontraremos en las esquinas más concurridas, frente o junto a las puertas de grandes centros comerciales, mendigando, tocando cualquier instrumento musical, con o sin cartel, que en un pésimo castellano cuentan sus cuitas.
Son vagos por naturaleza, al igual que su inclinación a delinquir a cualquier edad.
Estas personas que jamás se integran en sociedad alguna e impiden que gente y costumbres de fuera, penetren en su circulo. A cambio les concedemos beneficios como el de la Seguridad Social de manera gratuita. Es como dar de comer a quien te muerde la mano. Entre romanís y magrebíes, de los que nos esta llegando lo mas malo de sus pueblos y lo peor de cada casa, están acabando con la seguridad en nuestras calles.
Gente, que ya no sólo se limita a venir en pateras, también asaltan nuestras fronteras con violencia y destruyendo todo aquello que les impide lograr su objetivo. Lo demuestran los múltiples asaltos sufridos por las vallas fronterizas de Ceuta. Si esto no es una invasión al estilo de “La Marcha Verde” –tras la que España abandonó vergonzosamente el Sahara Occidental – ¿Cómo tenemos que llamarlo?
Gente que no reporta nada positivo, todo lo contrario pues están siendo los mayores responsables de que a España le esté desapareciendo el marchamo de “país seguro”, están atemorizando a una de las mayores fuentes de ingresos, con todas las modalidades de robo. El turista se lo piensa ante el riesgo, y no olvidemos que los más importante de un “viajero” es la memoria de lo visto y lo vivido, luego el daño no es a corto plazo. Terminaremos cambiando de uso los hoteles reciclándolos en cárceles.
Un daño y un costo más, estén libres o en prisión, unido a los muchos que tenemos manteniendo a políticos, sindicalistas…
Se volverán a cobrar las pagas extraordinarias, pero serán la únicas que nos abonen en todo el año.
 Los romanís no suponen un problema solamente para España, otros países lo comparten, como Francia e Italia. El Reino Unido ya estudia medidas para evitar la entrada en sus territorios de estos “ciudadanos”, cuando el Uno de Enero del próximo dos mil catorce sea levantada la restricción, que desde hace siete años, ha impedido a Rumanos y Búlgaros la libertad de instalarse en cualquier país de la Unión Europea.
Medidas como la deportación, si en el plazo de seis meses no encuentran trabajo. Demostrar a su llegada, que tienen el dinero suficiente para mantenerse durante seis meses o poseer un seguro médico privado.
Francia también ha tomado posiciones al respecto, oponiéndose a que rumanos y búlgaros, el primero de Enero, puedan acceder a la libre circulación. La razón que han esgrimido, con la que están de total acuerdo Holanda y Alemania, es que ni Rumania ni Bulgaria se encuentran capacitadas para el control de sus fronteras exteriores con Turquía, Ucrania y Mar Negro.
Constituyen el mayor problema los gitanos. En palabras de Ministro del Interior galo, Manuel Valls: “Los campamentos ilegales de romanís crean dificultades sociales y hay niños que roban”.
¿Buscamos soluciones? ¿Ponemos la otra mejilla? O… ¿nos exiliamos a otro país donde podamos tumbarnos al sol en la playa y en bicicleta perseguir a Manuela. Tal y como cantaba Alberto Cortez? ¡Ah! claro, eso sólo puede ocurrir Aquí y desgraciadamente  somos y estamos Aquí.

IMPUESTOS IMPUESTOS IMPUESTOS


Impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

Impuesto sobre el patrimonio.

Impuesto sobre sociedades.

Impuesto sobre el valor añadido (IVA). 

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados

Impuesto sobre sucesiones y donaciones.

Impuestos sobre determinados medios de transporte. 

Impuesto sobre seguros
Impuestos municipales (IAE entre otros).



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