sábado, 1 de diciembre de 2012

UNA AGENDA PARA EL FIN DEL MUNDO





Un entretenimiento de sábado

Sin darnos demasiada cuenta, hemos entrado en el “final de la cuenta atrás”. Solamente nos quedan veinte días para que esto se acabe, si es que aciertan, claro está, los mayas del famoso calendario.
No estoy muy convencido, como la mayoría supongo, soy un escéptico. Pienso, que malamente podían tener la capacidad de vaticinar el futuro del mundo y mucho menos su final, si únicamente conocían su tierra y las de un poco más allá. Pero claro, también hicieron unas pirámides, con escaleras empinadísimas, que nadie sabe bien para que servían. Muchos, que vieron “Apocalysto”,  del Kevin Costner, pensaran que sólo eran para que rodaran por ellas, vistosamente, los cuerpos y cabezas, de los sacrificados.
Pero el misterio es mayor, pues en una de ellas, concretamente la conocida como: “Tumba de Pakal”, se encontró un bajorrelieve, que a todas luces deja ver a un personaje manipulando, conduciendo o pilotando un aparato, que bien podía ser una nave espacial.
Quizás, aquellos mayas, eran visitados por extraterrestres, como es natural bastante listos, que les enseñaron lo que hoy ni aún conocemos, con todos los años de inventos que tenemos a la espalda.
Así, que teniéndome por escéptico, tengo mis dudas. Hay cosas que te parecen imposibles, como que te toque la lotería y sin embargo hay a quién le toca.
Por esta razón y por si esta vez nos toca, quiero regalarle una agenda, una corta agenda para estos últimos días. En ella verá los días que nos van quedando y podrá anotar las cosas, que en ellos, quiere, desea o tiene que hacer antes que esto se acabe. Ese tipo de cuestiones que llevamos en la carpeta de “Asuntos por Hacer” y que nunca tenemos tiempo para ellos, siendo alguno de ellos de nuestro agrado, pero por una cosa u otra no nos atrevemos a llevarlos a efecto.
No olvide apuntar, en el espacio reservado al día 1 de Diciembre, buscar un refugio apropiado a varios metros, del asfalto. Un buen sótano, una caverna, un agujero en la tierra, por si la cosa va de cataclismo como tornados o  erupciones solares. Si es usted gobernante, de ministro para arriba, este consejo le estará partiendo de risa, pues según se cuenta, ya tiene reservada plaza en el mejor refugio del país, en el que se esconderá mientras las fuerzas de seguridad velaran, hasta que las puertas se cierren, para que nadie le perturbe.
La parte posterior, de la agenda está destinada para apuntar números de teléfonos de gente, a las que tenía que haberles dicho algo y aún no lo hizo: un perdóname, un de verdad lo siento, un te quiero, un te amo, un cuanto te deseo… ó un simplemente: un solamente quería oír tu voz.
A esas alturas, las del fin de los tiempos, esas palabras de poco pueden servir, pero al menos nos iremos con la conciencia más tranquilas, pueden funcionar como consolación a la que puede estar cayendo.
Esto del Fin del Mundo, tiene que ser un espectáculo tremendo y luego el beneficio de irse al “otro mundo” –si no se acabó también – en compañía de miles de personas, que no es a ti al único que te está ocurriendo. Así que si vives en un pueblo pequeño, viaja el día antes a una gran ciudad. A mi el Armagedon me cogerá en Kobe, cerca de la Bahía de Osaka, una ciudad que conoce bien los desastres.
Japón es un país muy serio para todas sus cosas y un poco más para este tipo de asuntos. Aunque también es cierto, que son los creadores de los “Pokemon”, “Akira”, “Mazinger Z” y aquellos dos que jugaban al fútbol, eso sí es terrible: ¡Que te pongo a Oliver y Benjí!  Aunque conozco a otra pareja, que puede espantar mucho más: ZP y MR.
–Señor presidente, ¿tomará su gobierno, alguna medida para apaliar el fin del Mundo?

–¡Que va! Ni mucho menos. Con este fin del Mundo, bajará el paro. Seguramente los sindicatos y la oposición, que quieren polarizarlo todo, convocarán para ese 21 una manifestación con todos los parados, para culparnos del cataclismo, que los cogerá a todos en la Puerta del Sol.
Bajará también el pago de pensiones, pues es muy probable que el humo resultante de los miles de incendios, termine la labor de asfixiarlos.
Bueno, amigo mío, le deseo que el Fin del Mundo le sea leve. Y si por casualidad, los mayas no aciertan, habiendo hecho lo que anotó en la “agenda”, no lo tome a mal, a fin de cuentas, piense que tenía que hacerlo y hecho ya lo tiene. Incluso es posible, que en vez de perder la vida, puede comenzar a vivirla de una mejor manera, en paz con usted y el Mundo.
Si es usted de profesión político, el párrafo anterior no le afecta.