jueves, 22 de noviembre de 2012

SOBRE POLITICOS, PELELES, DELINCUENTES, CARADURAS MARIONETAS Y PANTAGRUELES Y GARGANTUAS






La Usura, como sabemos, es el cobro de intereses excesivos por una cantidad prestada.
En España existe la llamada Ley Azcárate, que data del 23 de Julio de 1908, que divide el mencionado delito en tres categorías:
1) Cuando se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero, manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso.

2) Cuando el interés es leonino, por haber motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales. Por ejemplo, cuando hay “apremio grave de orden económico que fuerza a quién lo sufre a aceptar el préstamo en condiciones manifiestamente perjudiciales” (STS 6 julio 1942). Aunque no puede considerarse angustiosa la aspiración de convertirse en propietario o el mero hecho de que vayan mal los negocios (STS 30 marzo 1931).

3) Cuando se suponga recibida mayor cantidad que la verdaderamente entregada, y por el mero hecho de la discrepancia entre esas dos cantidades (STS 7 marzo 1986).
Pero… En la actualidad, en este país,  la Usura ya no es delito, fue despenalizada, tome nota del dato, en 1995. ¿A quién podía beneficiar algo así?
En 1989, los españoles pagaban hipotecas al 16%, sobre el capital inicial prestado.
En cambio, por ahora, siguen siendo delito: las denuncias falsas (Art. 456 de Código Penal), la apropiación indebida (Art. 252 CP), simulación de robo o perdida (Art. 457 CP), malversación (Arts. Del 432 al 435), estafa (Art. 248), prevaricación (Art. 404)…
La cantidad de delitos que guarda nuestro Código Penal es elevada, así como la de gente que hay  con disposición  a cometerlos.
Existen, innegablemente, “profesiones” en las que se suelen cometer más delitos que en otras, lo cual nos puede llevar a pensar que se trate de una “enfermedad profesional”, producida por el estrés que causa la espera del cobro de dietas y gastos de desplazamientos. Incluso los abogados pueden esgrimirla como atenuante. No me extrañaría que dejaran de ser delitos para ciertos sectores, aunque ya muchos de los casos queden sin pena e incluso que se beneficien de indultos., por parte del Gobierno.
Una de esas “profesiones” más atacada por este mal, es la política, al menos la de Aquí. No seré quien diga, que se trata de un mal generalizado globalmente, no.
Los delincuentes son los menos, pero se notan demasiado y parecen más. Empiezan por decir que le han robado el iPad ó (y) el iPhone, que les son facilitados en su toma de posesión, cuando la verdad es que lo han regalado a su cuñado Perico o a alguna “perica”. Luego comienza la escalada, Diputado, Secretario, Director, Ministro y… Ese puesto es muy difícil pues sólo hay uno, es el premio gordo, sí porque en ocasiones parece que lo sacan de una rifa. 
Nadie ha hecho tanto por desprestigiar a los políticos, como ellos mismos.
No me estoy refiriendo a los de uno u otro bando, ni a los de las otras formaciones, que gozan de menor atención por parte del electorado, me estoy refiriendo a todos.
Ya no creo que existan tendencias, ideas e ideales diferentes y que todo se queda en colorines, eslóganes y posturitas. Cosa que solamente ocurren durante las campañas electorales, mítines, huelgas y manifestaciones Los hechos me están demostrando, que ya se pinten de azules o rojos son los mismos. Gentuza que traiciona hasta a sus propios votantes, y a sus compañeros de partido si así es menester, sin ningún sentimiento de culpabilidad, que benefician descaradamente a los que en otros tiempos, podían haber sido delincuentes, culpables de Usura. A los que han sido, junto a ellos, los causantes de esta situación desesperada para tantas y tantas familias, muchas, demasiadas ya. Gente que no tiene cuentas en Suiza ni en paraísos fiscales.
Y tienes que escucharlos decir estupideces, como la solución a la crisis del presidente de la Asociación de la Banca: Crear más casas, dar más hipotecas…
¡Claro! Si no se venden se quedará el Gobierno con ellas, para eso está el “Banco Malo” y otras soluciones, a costa siempre de los mismos, tal el invento de poner a la venta en plan “outlet”, ó ese otro de la “oferta” dirigida a extracomunitarios, de regalar un permiso de residencia por la compra de una vivienda, por un valor superior a 160.000 euros. Oferta especialmente para chinos de “clase media” con tienda “ex cien”. Será para que no se sigan llevando a su país los billetes de 500 euros. Lo que sí es cierto, es que estas medidas no benefician en nada al particular, que tiene un piso en venta, pagado y al corriente de impuestos.
Me pregunto… ¡no!, no me lo pregunto lo sé, y usted también, pero quiero ponerlo:
Usted pone una zapatería y compra en gran cantidad un modelo de zapato, totalmente convencido que será el “boom” de la temporada y que con la venta, usted, se pondrá las botas.
Pero no es así, no vende ni un par. La ruina es segura, despido de empleados, cierre, deudas con la Seguridad Social… ¿Le dice el Gobierno?: No se preocupe, ¡hombre! Todo esto nos lo llevaremos a la “Zapatería Mala”, le daremos el dinero que invirtió y un poco más, por el susto, y a vivir. Eso sí, el próximo verano no le dé por comprar botas katiuscas, por lo menos mire antes el parte meteorológico, ¡alma de cántaro!.
¡No, no y no! A usted le dan por… Si los bancos dieron, arriesgaron, jugaron y perdieron, es su problema. Que asuman sus equivocaciones, su “envido”.
¿Qué da a sus clientes? Ya no regalan ni agendas. Te cobran hasta por las tarjetas de crédito o debito, que les liberó a través de aquellas jubilaciones anticipadas, de miles de trabajadores, siempre con la bendición del Gobierno.
No sólo nos está costando sus enormes pérdidas, sino que también todo el aparato judicial y policial, que mueve un embargo. ¿Quiénes son estos cuatro tipos?, que disponen del Erario como si les perteneciera, que disponen de las almas de los políticos que votamos y a la postre de todas las de este País, que se está yendo a la mierda.
Y no voy ha hablar del los sindicalistas, políticos del sindicato del partido, de la desfachatez con que perpetran los actos, la hipocresía, el cinismo. Representado en todo su esplendor por ese par de “monarcas del sindicalismo” o “papas sindicalistas”, perpetuados en sus poltronas, no sé si gracias a algún secreto conclave o a una misteriosa ley de monárquica, que igual hasta llega a ser sucesoria.
Unas “empresas del Estado” que nos cuesta 15.895.048’87 euros, más el 1’65 de cada nómina de cada ciudadano, más la cuota mensual si es afiliado a alguno de ellos. Unas empresas que poseen 200.000 liberados. A los que en esta Democracia tenemos que mantener sin estar afiliados.
Nos estamos dejando dar por todos los sitios. Tenemos que pedir un cambio radical en el sistema de Gobierno, olvidarnos de la autonomías y si es necesario hasta de las regiones. Pero todo lejos de “cabecillas”, “aguilillas”, “prometedores”, “colores”, “ideas” y por supuesto de políticos y sindicalistas. ¡Ya! O perderemos ,a Esperanza.
¿No hay alguien honrado que quiera convocar?




Juan Antonio Rguez Méndez