miércoles, 12 de agosto de 2015

ESCULTURAS DEL BALUARTE DE LA TRINIDAD,, MEJOR DINAMITAR

No, María no. A eso no se le llama remozar la ciudad, su nombre más exacto sería el de “revejecer”, volver a lo viejo, “varear conciencias”, cabrear nuevamente a unos y a otros. Está muy bien, que las cosas no se olviden, que se guarden, que recordemos, que tengamos en cuenta, que escribamos en la Historia, ¡pero sin olvidar ni esconder nada!

¿A qué puñetas viene cargarse un monumento, del tipo que sea, porque lo mando a construir un tal Franco? ¿Porque fue Franco, el que lo mando a construir, y a ti no te va ni poco ni mucho este hombre, que ya murió, ni tampoco su obra, quizás lo mismo que le ocurre a otros con un tal Carrillo, que también dejo ya este mundo?
Tendremos que sopesar el asunto, comenzando por mirar y decidir si la obra es bonita, si adorna o no y otras cuestiones como el coste del traslado, si donde va esconderse será para siempre o hasta que venga otro que piense otra cosa…

O no, lo pasamos todo por “el arco del triunfo” y nos lo cargamos a estilo talibán,  porque quien lo mando ha hacer no es de nuestro gusto. Mató mucho, fue un dictador, instauró una monarquía…



Vale, no andemos jugando a traer y llevar, usemos ese dinero para recuperara uno más del pueblo el “Monumento a Luis Chamizo” y hagamos granos de arena con los de Ávalos, dinamitándolos, en recuerdo de los caídos en la “Maldita Guerra Civil”, de un bando y de otro. Para continuar con todas las demás obras que mandó hacer; pantanos, hospitales… Y tras estos destruiremos los circos que hicieron los romanos, en los que murieron sin poder defenderse, tantos y tantos inocentes… Quedémonos, sólo con lo que nos gusta, la intransigencia o la venganza. Seamos un poco más serios y no reverdezcamos, hierba que ya estaba segada. Dediquemos nuestra energía a recuperar el espacio, la cultura y la paz que se le esta sustrayendo a nuestros hijos y dejemos los adornos para los decoradores.